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TU CEREBRO: El Laberinto Eléctrico
El cerebro humano, una masa de aproximadamente 1.4 kilogramos, alberga una complejidad que desafía nuestra comprensión. Con sus cerca de 86 mil millones de neuronas interconectadas en intrincadas redes, orquesta nuestros pensamientos, emociones, recuerdos y acciones. Desentrañar los mecanismos neuronales que subyacen a estas funciones es uno de los mayores desafíos de la ciencia moderna. Sin embargo, los avances tecnológicos y las investigaciones multidisciplinarias están arrojando luz sobre este laberinto eléctrico, revelando la sofisticada orquestación de señales químicas y eléctricas que nos hacen quienes somos.
¿Cómo funciona?
En su esencia, el funcionamiento neuronal se basa en la comunicación electroquímica. Las neuronas, células especializadas, generan y transmiten señales eléctricas llamadas potenciales de acción. Estos impulsos viajan a lo largo de una extensión larga y delgada llamada axón, hasta llegar a las sinapsis, las uniones especializadas con otras neuronas. En la sinapsis, la señal eléctrica se convierte en una señal química a través de la liberación de neurotransmisores, moléculas que cruzan el espacio sináptico y se unen a receptores en la neurona postsináptica, desencadenando una nueva señal eléctrica o inhibiéndola.

Esta comunicación sináptica no es un simple interruptor de encendido y apagado. La plasticidad sináptica, la capacidad de las sinapsis para fortalecerse o debilitarse con el tiempo en respuesta a la actividad, es un mecanismo fundamental para el aprendizaje y la memoria.
La repetición de la activación simultánea de dos neuronas tiende a fortalecer la conexión entre ellas, un principio conocido como potenciación a largo plazo (LTP), mientras que la falta de sincronización puede debilitarla, un proceso llamado depresión a largo plazo (LTD). Estos procesos son la base celular de cómo adquirimos nueva información y cómo se modifican nuestros circuitos neuronales con la experiencia.
¿Qué hemos averiguado?
Las investigaciones recientes han profundizado en la intrincada maquinaria molecular que sustenta estos procesos. Técnicas avanzadas de imagenología cerebral, como la resonancia magnética funcional (fMRI), la electroencefalografía (EEG) y la magnetoencefalografía (MEG), permiten a los1 científicos observar la actividad cerebral en tiempo real, identificando las regiones que se activan durante diferentes tareas cognitivas y emocionales. Estas técnicas, combinadas con estudios en modelos animales y análisis genéticos, están revelando los circuitos específicos involucrados en funciones complejas como el lenguaje, la toma de decisiones y la conciencia.
Laberinto en red
Una de las áreas de investigación más candentes se centra en la comprensión de las redes neuronales a gran escala. Lejos de funcionar de forma aislada, las diferentes regiones del cerebro se comunican constantemente entre sí, formando complejas redes que sustentan nuestras capacidades cognitivas. El estudio de la conectividad cerebral, tanto estructural (las conexiones físicas entre neuronas) como funcional (la correlación de la actividad entre diferentes regiones), está revelando patrones de organización que son cruciales para la cognición y que se ven alterados en trastornos neurológicos y psiquiátricos.
El laberinto llegará a tu PC
Las interfaces cerebro-máquina (BCI) representan otra frontera fascinante. Investigadores están desarrollando tecnologías que permiten la comunicación directa entre el cerebro y dispositivos externos, como prótesis, ordenadores o incluso otros cerebros. Los avances en la decodificación de la actividad neuronal han permitido a personas con parálisis controlar brazos robóticos con el pensamiento o comunicarse a través de teclados virtuales. Las últimas investigaciones se centran en mejorar la precisión, la biocompatibilidad y la bidireccionalidad de estas interfaces, abriendo la puerta a nuevas terapias para lesiones cerebrales, enfermedades neurodegenerativas y la restauración de funciones perdidas.

Luz al laberinto
La optogenética, una técnica revolucionaria que utiliza la luz para controlar la actividad de neuronas genéticamente modificadas, ha proporcionado una precisión sin precedentes en la manipulación de circuitos neuronales en modelos animales. Al activar o inhibir poblaciones específicas de neuronas con pulsos de luz, los investigadores pueden estudiar su papel causal en comportamientos y procesos cognitivos específicos. Aunque su aplicación directa en humanos aún es limitada, la optogenética está proporcionando información valiosa sobre los mecanismos subyacentes a enfermedades como el Parkinson, la epilepsia y la depresión.
¿El intestino?
El estudio del microbioma intestinal y su impacto en el cerebro, conocido como el eje intestino-cerebro, es otra área de investigación emergente con implicaciones significativas para la neurociencia. Evidencia creciente sugiere que las bacterias que residen en nuestro intestino pueden influir en la función cerebral a través de diversas vías, incluyendo la producción de neurotransmisores y la modulación del sistema inmunológico. Las investigaciones están explorando el potencial terapéutico de manipular el microbioma para tratar trastornos neurológicos y psiquiátricos.

Finalmente, la inteligencia artificial (IA) está jugando un papel cada vez más importante en la investigación del cerebro. Los modelos computacionales inspirados en la arquitectura neuronal, como las redes neuronales artificiales, están ayudando a los científicos a simular y comprender la complejidad de los circuitos cerebrales.
Además, la IA se está utilizando para analizar grandes conjuntos de datos de neuroimagen y genómica, revelando patrones y relaciones que serían difíciles de identificar de otra manera.
A pesar de los notables avances, la comprensión completa de los mecanismos neuronales del cerebro humano sigue siendo un desafío monumental. La complejidad de las interacciones entre miles de millones de neuronas, la diversidad de tipos celulares y la influencia de factores genéticos y ambientales hacen que este campo sea intrínsecamente complejo. Sin embargo, el ritmo acelerado de las investigaciones, impulsado por nuevas tecnologías y enfoques multidisciplinarios, ofrece una promesa emocionante para el futuro. Desvelar los secretos del laberinto eléctrico no solo nos permitirá comprender mejor la base biológica de nuestra propia existencia, sino que también abrirá nuevas vías para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades neurológicas y psiquiátricas, mejorando la calidad de vida de millones de personas. La vanguardia de la investigación neuronal nos acerca cada vez más a comprender la sinfonía silenciosa que orquesta nuestra mente.
Fuentes:
PARA REFLEXIONAR
LOS AGRICULTORES TAMBIÉN LLORAN
Rodríguez-Maciel J. Concepción1, Rodríguez-Pineda José Luis2*
Este documento destaca las dificultades y desafíos que enfrentan los agricultores, desde el esfuerzo diario en el campo y ahora ante las amenazas del calentamiento global. Se subraya la importancia de reconocer y apoyar a los agricultores, quienes son fundamentales para la seguridad alimentaria y el bienestar de la sociedad.
1Posgrado en Fitosanidad-Entomología y Acarología, Colegio de Postgarduados, México
2Posgrado en Economía, Colegio de Postgraduados, México
*Autor de correspondencia: rodriguez.joseluis@colpos.mx; jose.wyv1806@gmail.com
Es un escenario común que las personas se reunan a disfrutar los manjares que produce el campo. En la parrilla donde se asa la carne, le ponen cebollitas y al mismo tiempo se prepara una rica ensalada. No obstante, rara vez se habla sobre las penurias que pasan los agricultores para que nosotros tengamos alimentos ricos y nutritivos en la mesa. Algunas personas incluso llegan a pensar que los alimentos se producen en los super mercados.

Los productores que satisfacen nuestras necesidades produciendo alimentos, fibras, tinte, etc. se levantan muy temprano y antes del amanecer ya están en el campo. Disfrutan la emoción positiva que resulta de ver que sus plantas van creciendo de acuerdo a los esperado. No resisten la tentación de adentrarse a la parcela, tocarlas y expresar satisfacción por los resultados, pero necesitan sudor, esperanza, fe y coraje para cultivar la tierra. A los hombres y mujeres que hacen su vida en el surco para alimentar a un país, es común que el país no los vea.
¿Quién piensa en el esfuerzo que hacen para comprar los insumos que se necesitan? Se agradece a las empresas que ponen a disposición de los agricultores dichos insumos, tales como semillas, fertilizantes o plaguicidas. Dichas empresas obtienen la ganancia pero el productor, quien sabe. No es raro que vendan su cosecha a precios que no alcanzan a cubrir sus gastos.
Por si fuera poco, el calentamiento global está acrecentando las amenazas a la producción de alimentos. De hecho, este fenómeno ya se siente en la agricultura y en prácticamente todas las actividades del ser humano, como lo sostiene Ray et al., (2029).

Las temperaturas se están elevando y en consecuencia hay más generaciones de plagas por temporada de cultivo. Las sequías son más intensas y prolongadas, pero cuando llueve, decimos que “se cae el cielo” pues son devastadores sus efectos; ya no sabemos qué hacer cuando llueve y menos cuando no llueve. Además, la concentración de bióxido de carbono (CO2) en la atmosfera es alarmante, ha llegado a 420 partes por millón (ppm) (Organización Meteorologica Mundial [OMM], 2024). Por efecto de esta concentración se está reduciendo el valor nutritivos de los alimentos que se producen en el campo, lo cual nos afecta directamente. También afecta a las plagas, pero ellas están solucionando este problema comiendo más.



Todo ese esfuerzo para tener un cultivo sano y vigoroso se puede ir a la basura por una helada, una sequía, o un ataque devastador de plagas, entre otras cosas. ¿Se imaginan la expresión facial de los agricultores al constatar que la madre naturaleza ha destruído todo? En ese momento, ¿qué pasa por la mente del productor? Pocas veces se habla de la tristeza, la ansiedad, el enojo, y la desesperanza que deja la lucha diaria en el campo. Las emociones también son parte del campo. El primer autor de este manuscrito les contará una vivencia de esta naturaleza que le marcó la vida:
“Voy a describir un suceso desgarrador que ocurrió en la década de los 70´s. El sur del estado de Jalisco ha sido una zona cañera importante. Los cañeros y el Ingenio que procesa la cosecha trabajan en equipo. Los productores cultivan con ahínco y el Ingenio los financia con insumos como fertilizantes, plaguicidas, incluso mano de obra. Ellos entregan la cosecha al Ingenio y éste hace cuentas del valor económico que tuvo y deduce los apoyos citados. En el mes de julio de un año que no quiero acordarme, pero fue entre 1970 y 1975, los cañeros iban felices del Rancho San Vicente a Ciudad Tamazula, Jalisco; se dirigían a las oficinas del Ingenio para recibir el cheque por las ganancias que obtuvieron.

La idea era que de ahí fueran al banco a cambiar el cheque; con ello compraban alimentos y muchas otras cosas que necesitam. Cada cañero solicitaba los servicios de un taxi para llevarlos de regreso al rancho; no era posible regresarse caminando con tantas cosas que se necesitan. Pero en esa época fatal, llegó el gusano barrenador del tallo, una plaga que nadie había visto antes, y al descubrir su presencia, sufrimos. Los hembras de esta especie de Lepidoptera ponen sus huevos en el envés de las hojas y las larvas al emerger se alimentan de los residuos valiosos que quedaron de los huevos que emergieron.
Agarran fuerzas y se dirigen a la base del tallo de la planta. Ahí hacen una perforación y penetran haciendo galerías donde se alimentan y al parecer viven una vida muy cómoda. El problema no terminó ahí, en la nervadura de las hojas vive un hongo que se conoce como muermo rojo y no hace daño importante, pero cuando entra a los túneles que hace el barrenador, hidroliza los azúcares; es decir, destruye la cosecha. Estas dos especies de plagas le hicieron pinza a los cañeros. Las pérdidas en campo fueron cuantiosas. Yo era un niño y bien recuerdo que después de la primera cosecha devastada fuimos, en el mes de julio, al ingenio para ver si algo habíamos ganado. En el camino de ida a mi padre lo veía preocupado, sabía que las noticias podrían no ser muy buenas. Nos formamos y cuando llegó nuestro turno fuimos informados de una noticia cruel: al Ingenio se le debía mucho dinero, pues la cosecha valió muy poco frente a los apoyos que nos dieron. La persona que nos atendió trató de suavizar las cosas diciendo que “eso les pasó a todos los cañeros y que la deuda se pagaría en la siguiente cosecha”. Vi que a la cara que tenía mi padre cambió a algo mucho peor que la preocupación. Era una época en que a los hombres se les enseñaba que no debían llorar, pero se le salieron las lágrimas.
A mi corta edad pude entender la situación y no me atreví a pedirle que me comprara alguna de las muchas golosinas que me gustaban. En silencio nos regresamos al rancho. Lo mismo hicieron los demás campesinos, nadie hablaba con nadie. Hubo una persona que cuando llegó a su casa, el perro extremadamente feliz y moviendo la cola fue a recibirlo.

Este señor muy enojado y sin capacidad de controlar sus emociones le dio una patada en el hocico y le dijo “toma cabrón lo que te tocó de la liquidación”. Afortunadamente teníamos tortillas y frijoles para comer lo que restaba de la semana. Al día siguiente temprano me levanto y me doy cuenta que en la noche alguien se metió a nuestra casa y nos robó las tortillas, la olla de los frijoles y un costal de frijoles. ¿Más problemas? Fui al campo a recolectar verdolagas para comer. Me llevé un costal y no me atrevía a entrar a las parcelas; mi mente procesaba que las verdolagas de ahí podrían tener plaguicidas. Busqué y encontré muchas plantas en áreas que consideré no tenían problema, pues estaban a una distancia prudente a la zona de cultivo. Las verdolagas son una especie de planta comestible muy nutritiva que se hierve en agua con sal, luego se les agrega carne de puerco para darle un sabor magnifico. Mi madre nos dijo que ya no les pondría carne de puerco porque había descubierto que si lo hacía aparecían cabellos humanos en la comida, y no quería eso para nosotros. Yo la miré y la apoyé en silencio, sabía que no era cierto, pero ella no deseaba preocuparnos. A todos nos tranquilizó y un hermano le recordó que no le fuera a poner carne de puerco a las verdolagas, pues los cabellos daban mucho asco. Con muchas dificultades pasamos ese amargo periodo hasta que la intervención de especialistas respaldados por el Gobierno Federal, Estatal y Municipal pudieron controlar la plaga y nosotros regresamos a la normalidad. Este hecho me hizo ser apasionado del estudio de la Entomología”

Este escenario es más común de lo que las personas ajenas a la agricultura se imaginan. Muchos estudios, incluyendo los más rigurosos y apreciados en la comunidad científica hablan del campo como si fuera una ecuación. Dicen “pérdidas por cambio climático”, “impacto económico de la inseguridad”, “variaciones del mercado”. Pero pocas veces se habla del ser humano que hay detrás: usted, agricultor, que carga con la incertidumbre, con el miedo de que lo asalten en la carretera y le roben los alimentos que con tanto sacrificio cultivó, con el dolor de ver sus cosechas irse al despeñadero.
Las amenazas que nublan la producción de alimentos, también pueden ser crueles con las personas ajenas al campo.
La población de Irlanda, de 1846 a 1852, sufrió una terrible hambruna que aún recuerdan con tristeza. En 26 páginas, Gráda (1992), profesor de la University College Dublin, describe con precisión y detalle este fenómeno donde el ataque al cultivo de papa de un hongo que se conoce como tizón tardío, Phythophtera infestans dejó sin alimento a la sociedad irlandesa y por hambre acabó con la vida de más de un millón de personas, y otro tanto huyeron del país. Debemos ocuparnos de que este evento catastrófico no se vuelva a repetir.
Después de la Segunda Guerra Mundial, se comprendió que la agricultura debe ser considerada una cuestión de seguridad nacional (Friedmann 1993; National Research Council [NRC] 2010). Un país cuyas ciudades fueron devastadas por la guerra, como ocurrió en Japón, se levantaron de los escombros y volvieron a reconstruir pedazo a pedazo la potencia económica que soy hoy en día. Al parecer los países emergentes no han entendido a cabalidad de qué se trata. La historia ha demostrado que la desnutrición tiene más poder que los misiles para destruir el futuro de un pueblo. Los gobiernos, las universidades, los técnicos, las instituciones; todos debemos hacer más. No solo hablar de cifras, sino escuchar el corazón de los agricultores, entender sus emociones y se deben diseñar políticas que también tomen en cuenta su salud mental y su bienestar. La semilla más valiosa del campo nunca dará fruto sin un agricultor que con esmero la cuide. Es urgente que en la sociedad existan organizaciones que provean de apoyo psicológico a los hombres y mujeres del campo ¿Acaso es justo que los que producen nuestros alimentos vivan con angustia y que con su pobreza alimenten a las ciudades? Por eso hoy levantamos la voz para decirlo claro: usted no está solo. Merece apoyo, respeto y soluciones reales.
Sin menospreciar los momentos alegres y felices, reconocemos que todos los seres humanos encontramos tragos amargos en este camino materializado que se llama vida; todos enfrentamos difultades y a veces lloramos. En lucha para producir los alimentos que nutren al mundo, los agricultores también lloran.
Nota: Todas las imágenes se generaron con IA (OpenAI, 2025).
Referencias:
Friedmann, H. 1993. The Political Economy of Food: A Global Crisis. New Left Review, (197), 29–57.
Gráda, C. Ó. 2004. Ireland´s great famine, pp 1-26. In: Gráda, C. Ó., R. Paping and Eric Vanhaute (eds.), The potato famine of 1845-1850: causes and effects of the ‘last’ European subsistence crisis- CORN Publication Series: Comparative Rural History of the North Sea Area .University College Dublin. file:///Users/batman/Downloads/Irelands_great_famine.pdf (Accesado: Abril, 2025).
NRC (National Research Council). 2010. Toward Sustainable Agricultural Systems in the 21st Century. The National Academies Press. https://doi.org/10.17226/12832
OMM. (2025). El año 2024 va camino de ser el más cálido jamás registrado en un momento en que el calentamiento supera transitoriamente el umbral de 1,5 °C. https://wmo.int/es/news/media-centre/el-ano-2024-va-camino-de-ser-el-mas-calido-jamas-registrado-en-un-momento-en-que-el-calentamiento
OpenAI. (2025). Imágenes generadas por inteligencia artificial con DALL·E mediante ChatGPT [Imágenes]. ChatGPT. https://openai.com/chatgpt
